Erre Datos

Qué tablet comprar para recolectar datos de aves y usar r-studio

Eran las cinco de la mañana de un sábado de madrugada a finales del año pasado, y yo estaba metido en un parche de bosque nuboso cerca de Cartago, tratando de no respirar fuerte para no espantar a un quetzal que acababa de aterrizar en un aguacatillo. Saqué mi laptop vieja para anotar las coordenadas y revisar si el modelo de MaxEnt que había corrido la noche anterior coincidía con el hábitat. ¿Qué pasó? La batería murió en tres minutos por el frío y la humedad me dejó el trackpad inservible. Ahí, empapado y frustrado, entendí que cargar tres kilos de cables y una computadora delicada al monte es una tontería logística.

Desde ese día me obsesioné con encontrar una tablet que aguantara el barro de Costa Rica pero que no fuera un simple juguete para ver videos. Quería algo donde pudiera, al menos, validar mis scripts de RStudio sin que el equipo se convirtiera en un pisapapeles caro al primer aguacero. Si usted está en las mismas, tratando de pasar de la libreta de papel a algo más digital para sus conteos de aves, déjeme ahorrarle un par de colochos mentales que yo ya sufrí.

El choque con la realidad: R no vive en las tablets

Lo primero que aprendí a mediados de abril, después de un par de semanas de andar preguntando en foros, es que RStudio no tiene una versión nativa para iPadOS o Android. Si usted cree que va a bajar una app, instalarla y empezar a tirar código como en la PC, se va a pegar un susto. Las tablets son sistemas cerrados y R necesita libertad para gestionar memoria y archivos, algo que a Apple y Google no les gusta mucho.

Intenté con emuladores de Linux y fue un desastre. Me sentía como cuando empecé con MaxEnt: pegándome contra mensajes de error que no entendía, pero ahora en una pantalla más pequeña. El problema principal es que MaxEnt requiere archivos Java (.jar) para ejecutarse, y hacer que eso corra directo en una tablet es un dolor de cabeza que no le deseo ni a mi peor enemigo. Al final, entendí que la tablet no tiene que ser una supercomputadora, sino una ventana inteligente.

Tablet resistente con funda protectora en un bosque nuboso húmedo

Especificaciones que sí importan (y las que son puro marketing)

Como trabajo en logística, me gusta que las cosas funcionen bajo presión. No me hable de colores de pantalla; hábleme de resistencia. Después de varias semanas de pruebas, aprendí que hay dos números que usted no puede ignorar si quiere llevar esto al campo en serio.

Mucha gente se vuelve loca buscando el procesador M2 de Apple Silicon o pantallas de 12.9 pulgadas como la del iPad Pro. Sinceramente, a menos que usted quiera editar video en 4K en medio de la selva, eso es un desperdicio de plata. Una pantalla tan grande es más fácil de quebrar cuando uno se resbala en una piedra húmeda. Yo prefiero algo más compacto que quepa en el bolsillo lateral del salveque.

Cómo usar RStudio sin que la tablet explote

Ya que aceptamos que R no corre nativo, la solución que encontré es usar Posit Cloud o un servidor propio. Básicamente, su tablet se conecta a internet y usa el procesador de otra computadora en algún lugar del mundo. Esto suena muy técnico, pero es como usar Gmail. El problema es cuando se acaba la señal.

Recuerdo una tarde lluviosa de julio, estaba tratando de validar unos datos frente al nido de un ave. Tenía el mapa casi listo y, de repente, el mensaje fatal: "Disconnected from Server". Perdí la señal 4G y, como no había guardado el progreso en el script, me quedé viendo una pantalla en blanco mientras el barro me llegaba a los tobillos. Ese es el riesgo de depender de la nube. Por eso, siempre recomiendo llevar una copia de seguridad en físico. A veces, para eso ayudan las herramientas para validar la calidad de datos de presencia en MaxEnt R que uno ya trae preparadas desde la casa.

Interfaz de RStudio mostrada en una tablet durante un trabajo de campo

Mi filosofía: La tablet como terminal, no como oficina

Aquí es donde me pongo un poco autocrítico. Al principio quería la tablet más potente porque pensé que iba a modelar todo el nicho de la especie ahí mismo, sentado en una raíz. Mentira. Uno en el campo lo que necesita es recolectar datos limpios y, si acaso, visualizar un mapa rápido para ver si el punto de presencia tiene sentido (que no salga un ave terrestre en medio del océano, por ejemplo).

He llegado a la conclusión de que es mejor comprar una tablet de gama media, resistente, y gastar la diferencia en buenos accesorios. El momento en que sentí el chirrido de la arena volcánica entre la funda protectora y el cristal de la pantalla mientras intentaba marcar una coordenada me dolió en el alma, pero me dolió menos porque no era un dispositivo de mil dólares. Si se raya o se golpea, es parte del oficio de andar pajareando.

Para manejar archivos grandes de mapas y no saturar la memoria interna, a veces cargo con un respaldo externo, algo que aprendí buscando los mejores discos duros externos para guardar bases de datos espaciales y R. Es mejor tener los datos en dos lugares que perder un día entero de caminata porque el sistema de archivos de la tablet decidió ponerse caprichoso.

Veredicto de un aficionado terco

Si usted está empezando a pelearse con R y quiere llevar su trabajo al campo, no se deje descrestar por los comerciales de tablets ultra delgadas y brillantes. Busque algo que aguante el sudor, la lluvia y que tenga una batería que no lo deje tirado a media mañana. No necesita ser biólogo para saber que una herramienta que se rompe no sirve para nada.

Al final del día, la mejor tablet es la que usted no tiene miedo de sacar de la mochila cuando empieza a lloviznar. Porque, al final, lo que importa es que ese punto de presencia que capturó ayude a entender mejor dónde viven nuestras aves, y no cuánto le costó el aparatito que usó para marcarlo. Si le queda un poco de presupuesto, mejor inviértalo en un buen protector de pantalla mate (para ver bajo el sol) y en un teclado bluetooth barato que no le duela si le cae un poco de café encima.

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